García Lorca, Federico

     Venganza entre caciques, procesiones, misterios y vacíos

Gerald Brenan y Claude Couffon, primeros investigadores sobre la muerte de Lorca en su momento, culparon precisamente a ese mismo hombre, con nombre y apellidos, de la detención del poeta y durante años y años nadie lo publicó hasta que, ya en la actualidad, la llamada de la ya fallecida (2007), poco tiempo antes de morir, reconocidísima actriz Emma Penella a un escritor español, así como su petición de disculpas personal y directa a la sobrina del poeta (se encontraron en un evento por casualidad) abrió la caja de los truenos aportando fehacientemente al caso el valiosísimo y fundamental dato sobre una de las incógnitas (entre no pocas) sobre la persona que denunció el lugar en el que FGL se encontraba (temiéndose lo peor con razón) cuando le fueron a detener, pues fue el padre de ella misma y sus otras dos conocidas hermanas y actrices españolas Elisa Montés y Terele Pávez(1) -Ramón Ruiz Alonso-, tipógrafo de profesión, el que denunció que se encontraba en casa de la familia Rosales cuyos miembros masculinos eran cabeza de Falange en Granada y no la hermana del detenido o la una sirvienta de la casa o alguno o todos de los propios Rosales como siempre se creyó, o se indujo a creer, cargando con tal gran peso y perjuicio el, como él poeta y gran amigo, Luís Rosales. A tal circunstancia de reconocimiento de delación se suma la declaración del propio padre de las actrices que hasta la fecha de tal circunstancia se mantenía en secreto, que tras la muerte del General Franco se fue a vivir a UU.EE. en donde vivía, casada con un norteamericano, otra hija, hermana de las anteriores, existencia de la cual prácticamente nadie, salvo su propia familia, conocía y que, tal delator, no tenía nada contra el detenido y después fusilado, en absoluto, si no contra, precisamente, la familia que le cobijaba, Los Rosales, por no haber conseguido de ellos la intercesión ante Jose Antonio Primo de Rivera para que le admitiera entre las filas falangistas además de asegurarle con ello las 1000 ptas mensuales que cobraba como diputado de la CEDA siendo contestado por José Rosales que el partido no pagaba las adhesiones, que lo que necesitaban eran afiliados que cotizasen y no afiliados que aspirasen a cobrar lo que, por boca de los rosales, fue del dominio público utilizado como chiste humillante en chanzas generales. Así pués, Ramón Ruiz Alonso, según él mismo parece que dice en su privada confesión y atestiguó su hija, con la que vivió hasta 1974, denuncia a la familia Rosales de tener bajo su tutela al poeta, de lo que se entera, según parece ser, durante un procesión religiosa.
No resulta una fábula por tanto pensar que cuando Ruiz Alonso denunció a los Rosales por tener refugiado en su casa a Lorca, la denuncia tenía, como así era formalmente, en el punto de mira no al poeta si no a los jefes falangistas que quedaban en evidencia como traidores al proteger a un rojo, por añadidura entonces argumento no menor, homosexual.
Pero, realmente se le buscaba por rojo y/u homosexual?.-
No, o no fueron esas las originarias razones por las que desde su llegada a Granada el joven poeta de 38 años, internacionalmente ya reconocido, gloria literaria local, hicieron de él punto de mira pues es fácil deducir que no suponía Lorca, en sí mismo, un peligro o amenaza para los planes de los primeros días de la guerra civil española apenas un mes antes declarada no siendo él extremado en ideas políticas(ni afiliado a ningún partido), homosexuales había muchos más y, muy a su favor desde luego, tratándose como se trataba de un hombre religioso con verdadera fé y católico practicante en sumo grado como a todos constaba.
Que para la derecha la condición de izquierdista u homosexual en cualquier persona eran odiosas y merecedoras de extinción, sí, y por esas condiciones a la par oficialmente se dijo que a Lorca se le mató, pero ahora se sabe que la cosa no hubiera tenido lugar si, como en alguna de sus obras, otras causas más oscuras, recoletas y heredadas no se hubieran dado. Y es que su propia familia y la publicación de la última obra teatral del autor en ellas tuvieron mucho que ver.

Su padre, Federico García Rodriguez, republicano, casado en segundas nupcias con Vicenta García, maestra de escuela, gran latifundista acomodado, lo había llegado a ser en considerable mayor medida mediante la recepción con anterioridad de una herencia que debiera haber compartido con ciertos familiares, Los Roldán y los Alba y que, valiéndose de un vacío jurídico registral, no repartió, no escuchando reclamación alguna por las desheredadas partes, razón por la que tales familias se convirtieron en enconados enemigos ancestrales de los García Lorca “teniéndosela muy bien jurada” como era de pleno dominio público y, llegada la ocasión, como llegó, la aprovecharon, siendo tales familias cabeza y parte de los extremistas derechistas en el ayuntamiento y en la diputación de Granada.
Por otro lado, y por si no fuera poco...
*Todo lo aquí sobre el caso escrito, deducido y conjeturado, ha sido publicado a lo largo de los últimos años por fuentes autorizadas legitimadas.
(1) Las hermanas, hijas del delator, no utilizaron ni fueron ni son conocidas por el apellido de su padre desde los hechos.
(2) Don Federico Padre prohibió el estreno y representación de "La casa de Bernarda Alba" mientras estuvo vivo por lo que no se representó hasta 1945 después de su fallecimiento en Nueva York.
(3) El conocido como "Pepe el de Roma", con posterioridad, se casó con una de las hijas de los Alba y, tras enviudar, con otra de ellas.
-> El autor en Wikipedia
->Visita virtual Huerta de San Vidente
-> Vídeos entrevistas a Luis Rosales sobre Federico García Lorca aquí
-> Fundación Federico García Lorca
-> Descargar obras completas del autor y documental "El mar deja de moverse"(2006)
-> desde aquí

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