Delibes, Miguel

IN MEMORIAM
"El progreso comporta - inevitablemente, por lo que se ve - una minimización del hombre." (Sic.del autor).

Aquellos que conozcan o deseen conocer de verdad la lengua castellana en toda su pureza y al ciudadano “castellano viejo” español, aquí tienen, se puede decir que único y superior, un exponente a la mano, pues el rasgo fundamental y común de todas las obras de Miguel Delibes se encuentra en su recreación, por no hablar de recuperación, de una lengua rica, exacta, coloquial y jugosa toda ella sencillez expresiva y, por tanto, contraria a ese constante capital de las letras escritas en castellano barroco, rococó o pomposo pseudointelectual.

Delibes vive, se expresa y piensa de tal manera en su obra, como un observador de la realidad circunstante, un testigo –intérprete– de su tiempo, un tanto desencantado y entristecido que quisiera un mundo común mejor y más humano. El mundo suyo, el imaginario, construido con amor a la palabra, con historias melancólicas y cálidas, con un sentimiento de la naturaleza entre exultante y poético (no hay duda de que para Delibes la Naturaleza, con mayúsculas, es un valor capital de la vida mostrándose como un avanzado ecologista, aunque buen cazador) mostrando sencillamente así una obra de arte en un gran mosaico de los sencillos modos de vida sin propósitos arqueológicos, “intelectualidades”, ni pruritos casticistas pues, como sabe quien le lee o ha leído, el ideal estilístico del autor se halla en una naturalidad sin afectación que tiene como meta designar la realidad con el término riguroso que la distingue y en qué medida la palabra resulta solidaria con el mundo y las personas que menciona.

Su narrativa se fundamenta en una concepción comunicativa de la literatura y la novela, tal como él la entendía, en la que se debe exponer artísticamente un conflicto humano en su entorno  de manera que tal “conflicto” nunca deberá ser por sí mismo un objetivo; solo el medio, el instrumento de su desarrollo y cuanto menos llame la atención la forma y más discreta sea su presencia, mejor, pues en el lector se encuentra el entendimiento profundo de la circunstancia y su desarrollo.
La idea básica de lo que debe ofrecer una novela, que tiene clara en sus comienzos, la resume en su madurez con una fórmula certera. Una novela, sostiene el autor, consta de tres ingredientes: “una persona, un paisaje y una pasión". En efecto, todas las de Delibes desarrollan un conflicto de un ser humano en un marco geográfico preciso (habitualmente Castilla la Vieja, España) y como el propio autor ha advertido en su obra estos cuatro asuntos principales: "muerte, infancia, naturaleza y prójimo" y a tales preocupaciones habría que añadir algunas cuestiones recurrentes: el amor, la búsqueda de un destino y esa mentalidad burguesa cerrada que al “ser” pone cortapisas...
No hará falta precisar que esta actitud opuesta al formalismo intrínseco no supone desatención o menosprecio de la forma, tanto de la construcción como del estilo. Por el contrario, su largo recorrido como forjador de ficciones muestra una vigilancia sostenida y un ascendente proceso del desarrollo y enriquecimiento de los modos de contar, que al lector lleva de su mano.

En suma, Miguel Delibes,  literatura castellana en su estado más puro y  más.

P/D.:(Aquellos que gusten de "florituras", "efectos lingüísticos especiales literarios" o sueños hechos  por arte de magia realidad, mejor se abstengan)

-> El autor en Wikipedia
-> Sitio de Miguel Delibes
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