Marinina, Alexandra

Alexandra Marínina (seudónimo que utiliza porque las quince primeras novelas las escribió cuando aun trabajaba en la policía y tenía que esconder su verdadera identidad) de nombre Alexéyeva Marina Antólyevna, nació en Lvov, Ucrania, el 16 de julio de 1957. Hija de funcionarios soviéticos relacionados con la justicia -su padre fue jefe del Departamento Criminal y su madre catedrática de Derecho-, Marínina estudio derecho, defendiendo una tesis doctoral sobre el crimen y su prevención, en la Universidad Lomonosov de Moscú. Trabajó en la famosa Dirección General de Interior, situada en la calle Petrovka 38, de Moscú, con el rango de teniente coronel de la policía. Su trabajo consistía en el análisis y prevención de la delincuencia y, solo durante ese tiempo, escribió más de treinta ensayos científicos sobre el tema.
Por tanto, conoce bien el terreno en el que se mueve, el terreno que pisa y sobre el que escribe y, por méritos propios, preparación y forma de desarrollar en sus novelas el planteamiento-nudo-desenlace, el fenómeno Marínina es la punta de iceberg de la novela negra actual. Vende más libros que cualquiera de los autores, de su género y fuera de él, internacionales y, tal cual, su exportación al mundo entero la ha hecho millonaria. Tan es así que es el primer nombre ruso que figura en la lista de los millonarios del bestseller.
Anastasia Kamenskaya (la protagonista de sus libros) trabaja intentado esclarecer actos criminales realizados en Moscú, donde vive. Presta sus servicios en la Dirección General de Interior, de la calle Petrovka, número 38. Su personalidad es algo difícil. Directa hasta el insulto además de no tolerar a los que no alcanzan el listón de inteligencia puesto por ella. Depende del café para todo, aunque a veces bebe vermú, la única bebida que le gusta. Es perezosa y padece dolores de espalda, estando, precisamente en un balneario asistiendo a una cura, por ejemplo, descubrió " Los crímenes del balneario". Es soltera y no desea casarse aunque tiene un noviete de toda la vida, el bueno de Liosa Chistiakov. Y hasta ahí puedo leer...
Solo añadir que esa policía fría, analítica, enfermiza, fumadora, que odia el ejercicio físico, resulta un personaje fascinante del que nos gustaría que tradujeran más obras.
Y una cosa más que no hay que perder de vista, si no tenerla en cuenta, tal vez como fenómeno social-político-psicológico, antes y después de leer cada libro de esta autora, pues sus novelas reflejan a la perfección la Rusia post-soviética actual  en donde las obras completas de Marx y Lenin han sido sustituidas en las estanterías por libros de economía, finanzas e informática y la mafia,  la prostitución, los asesinos a sueldo y las armas sin control han multiplicado por mil la monotonía del trabajo policial.

-> No se ha encontrado a la autora en Wikipedia castellano.

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